Linaje de la Sangha Diamante, Buenos Aires Argentina

Poesía | Roberto Juarroz

Los cipreses son índices erguidos,
pero no apuntan hacia arriba:
sólo levantan cierta materia extrema
para someterla a lo abierto.

Los cipreses no señalan nada.
O tal vez sólo a sí mismos
como lugares o estaciones predilectas
para detenerse los pájaros
o a veces una palabra abandonada,
que no es más que otro pájaro.
Pero los cipreses no son únicamente índices erguidos
que no señalan nada,
sino también ofertorios como lanzas,
misas que tampoco celebran ni propician a nadie,
salvo tal vez su propio gesto,
que ni los dioses ni los hombres comprenden.

Índices liberados
del abusivo sometimiento
de señalar nada más que una cosa,
lo mismo que el poema,
lo mismo que tus ojos,
como debieran ser todos los índices,
las señales, los signos:
celebraciones extendidas,
prolongaciones del ser
que señalan a la vez todas las cosas.

“-¿Cuál es el significado de la venida de Bodhidharma desde Occidente?
Zhao Zhou respondió:
-¡El ciprés en el jardín!”